Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

"Gato encerrado".

Gato encerrado. Foto de Ginebra

Una Utopía enjaulada por la fuerza inevitable del desencanto, del veneno que nos echan, de la injusticia que nos rodea y nos devora hasta tratar de hacernos seres vacuos e inmunes a ella. Mientras, "una madre adoptiva y sin futuro mece a su muñeco de plástico" (espléndido y doloroso relato de Juan José Millás a partir de esta imagen).
La noche se va muriendo en occidente y en Oriente se abre la jaula de otra mañana cargada de incertidumbre.
Yo sigo aquí; bregando con las horas que me hacen entender que pueda haber un adiós sin despedidas.
Mientras la madre adoptiva se protege del frío en un lugar lejano a mi cotidianidad,ronronea el gato tras los barrotes y, otro día parecido al de ayer, se pone el sol en el horizonte.
La oscuridad nocturna tiñe de negro el cielo y tras ella sólo permanece la Supremacía de la Nada.

Paisajes sin nubes


Se oye el viento entre las ramas de un majestuoso castaño, mientras vemos aquel pueblo en la montaña de enfrente.Bajo nuestros pies sentimos el crepitar de la hojarasca. En el cielo no hay nubes que frenen los aviones de papel en los que le escribo las cartas que nunca consiguen llegar a su destino.

Una cama de granito y líquenes, como lecho bajo un sol de primavera.

La dehesa en flor es el recreo de cabras, ovejas y mastines; mientras Guapo, el potro de Matías, se adapta a su nuevo hogar en lo alto de la  sierra.
Paisajes cercanos. Fotos de Ginebra

De nidos y de juegos



Flores acuáticas  flotan sobre el agua detenida. Reflejo de nubes blancas que tamizan el sol al caer la tarde. La gente pasea en torno a la charca, juegan con su mascota o pedalean mientras escuchan la radio.Se oye el croar de las ranas y el incesante vuelo de los pájaros que buscan los bancos de insectos para cenar.
Las casas adosadas se han puesto del revés y, mientras tú buscas el ondear del agua, yo me afano en encuadrar y en componer un instante que ya, casi antes del primer disparo, ha desaparecido.
Al fin y al cabo, todo se diluye y se nos acaba escapando de las manos, ¿no crees?...
Y pienso en como las cosas se transforman;incluso la misma charca, el mismo árbol, son bien distintos si disparo en color o lo hago en monocromo.
Mi madre solía decirme que las cosas, como las personas, nunca son lo que parecen.
Callada, pienso en el devenir de los acontecimientos, en su silencio, en mi ruido, y me detengo un instante en su gesto, en su recuerdo, ora presente en mi pensamiento,ora distante y desconocido...


Nidos y juegos en torno a la charca. Fotos de Ginebra

Las cigüeñas aprovechan cualquier lugar elevado para construir sus nidos, da igual que sea una torre de alta tensión, un pino de amplia copa, una roca de granito o un árbol yermo.
Destaco en ellas,su personalidad conformista y su tesón por vivir inmersas en la costumbre, me parecen dos virtudes de las que se puede tomar nota en estos tiempos de desapego y de inmediatez en los que convertimos todos los actos que llevamos a cabo diariamente.
Igual que la charca muda su aspecto si es en color o en blanco y negro, también lo hace este "árbol-hotel", pleno de huéspedes.



Al borde de un abismo

Chabola de cartón. Foto de Ginebra
Enredando ( o enredada, no lo sé) en la Red, me topé con la "conjugación  del verbo votar", en presente del modo indicativo:

Yo voto
Tú ganas
Él pierde
Nosotros nos jodemos
Vosotros os forráis
Ellos van al paro.

Así de simple es la "gramática" española, pensé. Así "de complicada" su aplicación práctica en el panorama socioeconómico y político de este país y de muchos otros países, porque visto lo visto, creo que el problema supera fronteras y está claro que el sistema económico y político es insostenible y la mentalidad social condicionada al consumo y a la inercia es "perjudicial para la salud", como poco y "para el medio ambiente, como mucho".

Después me topé con esta foto que hice hace ahora escasamente dos meses. Es un lugar cercano a casa, aislado por los árboles y la doble vía de asfalto; una especie de islote, como ironía de este remanso de paz y bienestar que siempre me ha parecido el barrio donde vivo... He visto la casa y a su habitante, y he sido testigo de su demolición y desaparición. Incluso me he asombrado de que no quedase ni rastro de ninguno de los numerosos cartones que, a modo de ladrillos, servían de soporte a tan tenue construcción.

Una cosa me ha llevado a otra y, a pesar de que últimamente no me siento con ánimos de escribir, he decidido aporrear el teclado y expresar lo que pienso, lo que me preocupa.No es cuestión de enumerar ahora las diversas y múltiples formas de corrupción, engaño, abusos, injusticias, violencia, terror, censura, fascismo, etc ...Considero que todos aquellos que tenemos un mínimo de cordura somos conscientes de esta áspera realidad que nos rodea, que nos quiere engullir como un monstruo hambriento, pero que en el fondo no es inmune y puede tener sus días contados. A eso se le suele llamar "esperanza" y, ciertamente, "quien espera, desespera", pero quiero pensar que esta fórmula tiene sus propias taras y, bueno... ¡nunca se sabe!. 
Es un poco arriesgado, tal vez, hablar de estas cosas desde una situación más o menos acomodada, al menos por ahora, pero creo que una cosa no debe estar reñida con la otra y que a la gente que no sufrimos el azote del desempleo o de la pobreza, también nos duele ( y mucho) la situación, tan habitual ahora, que el prójimo padece.Hoy le toca a él, pero mañana puedo ser yo o puedes ser tú.

Esta reflexión es para ti, Jesús. Sé que de haber podido, hubieses dado tu opinión, que más o menos coincide con la mía en el tema que nos ocupa. Dando vueltas, cacharreando en la trastienda de esta casa, me he topado con un comentario tuyo  en un post de hace dos años. No he podido evitar un sentimiento de nostalgia y de tristeza... No te he puesto a Jethro, pero te dejo con Patti, que siempre es una muy buena compañía...

"Buenas tardes Ginebra, muchos dicen que es una Utopia, en cambio hoy por hoy es una realidad, que tenga continuidad depende de cada uno de nosotros, los que seamos capaces de asumirla y extenderla por los medios de que dispongamos.
Las razones las has planteado en esta entrada, no cabe duda.
Los Universitarios otean un futuro de clases mucho mas separadas y al borde de un abismo impuesto por el Capital.
Quizas esto sea el principio del fin.
Besos
Jesu
s".


Debajo de un cerezo en flor

 pasan la nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa

 dame cobijo
con toda la ternuna
que te he prestado
.
 I
"hay pocas cosas
tan ensordecedoras
como el silencio".
Primavera Jerteña, fotos de Ginebra. Haikus de Mario Benedetti


"Preludio de primavera"

La regadera. Ilustración cortesía de Majali


Ella era una estupenda "regadora" de césped, de flores, de árboles frutales, ornamentales; de arbustos y, por supuesto, de girasoles, plantas éstas que llegaron a ser su especialidad. 
Cavaba un pequeño hoyo, sembraba dos o tres pipas por si acaso sólo prendía una de ellas, enterraba la semilla y regaba con esmero el embrión, en espera, no ya de su fruto, sino más bien de la aparición de la majestuosa presencia amarilla y verde del señor girasol.
Jamás el diminuto brote pasó sed; tampoco se emborrachó en demasía de aquel líquido elemento que, junto con las sustancias del suelo, le hacían crecer cada vez más esbelto y gallardo.

Pronto la distancia física fue imponiéndose entre la regadora y el girasol. La primera parecía menguar al mismo tiempo que el segundo crecía, hasta alcanzar una altura considerable.
Pero, contrariamente a lo que pudiera parecer, entre ambos crecía una amistad y un lazo emocional que se hacía cada día más fuerte y que les reportaba un bienestar imprescindible.

El girasol pasaba gran parte del día haciendo cálculos mentales sobre la dirección y la velocidad del viento y del nivel de insolación, y no solía equivocarse en sus predicciones, pues siempre se las ingeniaba para protegerse de cualquier adversidad meteorológica.
Ella esperaba pacientemente el momento de conversar con el inteligente y previsor girasol, mientras llenaba su regadera metálica y se disponía a humedecer las raíces de aquel vegetal al que, inequívocamente, veneraba.


Caminos


Ahí montada, el paisaje tiene un matiz  muy diferente al que se aprecia cuando se camina. El espacio y el paisaje se perciben de otro modo, aunque no sepa describirlo con acierto.
La mañana es apacible. La lluvia está durmiendo y el sol nos sirve de guía en este camino cuajado de encinas y flores.


Entre el ruido de cascos y el rumor de los pájaros, nos sorprende  la incertidumbre de este animal que nos mira bajo esta especie de dolmen moderno.
Intento sacar mi cámara de la mochila con toda la rapidez de la que soy capaz y fotografiar esa carita con gesto entre asustado y curioso.




La finca que debíamos atravesar para llegar al embalse del Salor está cerrada. Últimamente se han llevado a cabo robos en algunos cortijos aislados y el dueño ha decidido poner un candado. El sitio es realmente bonito, así es que es cuestión de volver otro día a ver si hay más suerte.
Desandamos lo andado y decidimos tomar un camino estrecho y empinado que nos conducirá hasta una cantera de granito que, tras las últimas lluvias, está totalmente inundada.
El paisaje me parece espectacular. Me alegra que algo tan simple como un candado nos haya hecho cambiar el itinerario, porque me ha sorprendido gratamente este sitio.


"Caminos", serie de fotografías hechas a caballo. fotos de Ginebra
Algo misterioso rodea este paraje insólito e inquietante. Bloques de granito, árboles, agua y caballos. Las nubes finas y deshechas filtran la luz dura del sol de mediodía. Pareciera que todos los elementos físicos se hubiesen puesto de acuerdo para regalarme un cofre lleno de tesoros, y de nuevo no puedo dejar de sonreír y sentirme afortunada, feliz...