Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Los lápices de Sacco


Joe Sacco ( Malta, 1960) estudió periodismo, aunque su afición al dibujo le viene desde niño.Uniendo ambas cosas, se ha convertido en un reportero del cómic, como le han denominado.
Comenzó su trabajo en la década de los años noventa y hoy sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas y sus trabajos periodísticos  publicados en la prensa internacional más prestigiosa.
Su primer libro ("Palestina, una nación ocupada". 1993) se centró en el conflicto más enquistado y antiguo de Oriente Próximo; posteriormente le han seguido artículos y trabajos sobre la guerra de Bosnia; el drama humano de la inmigración ilegal de africanos hacia Europa o la difícil vida de los intocables en la India.



Joe Sacco intenta no ceder a la indiferencia del sufrimiento, no caer en la comodidad de evitar las complicaciones. Sus viñetas muestran historias reales sin escamotear crudezas, con un lenguaje llano y directo y sus historias siempre se ponen del lado de las víctimas, pudiendo calificarle de "periodismo humano".
Su trabajo comienza con un proceso de documentación sobre el trema a tratar. Dibuja y fotografía. Cuando viaja va cargado con sus libretas y objetivos. Hace bosquejos y fotos como referencia  para recordar cómo son los lugares que visita, qué tienen, cómo vive y sufre la gente en ellos...


También le ha interesado la historia y ha relatado la I Guerra Mundial en un curioso formato: un cómic desplegable de 24 hojas que configuran un gran campo de batalla.

Lo que Joe Sacco hace no es nada nuevo, aunque en estos momentos nos parezca una enorme novedad, ya que no estamos acostumbrados a un fotoperiodismo a base de dibujos, si no de fotografías que nos muestran la crudeza de cualquier conflicto en una instantánea. Sacco comenta en una entrevista realizada pro Jesús Mantilla para El País Semanal que ya a finales del  siglo XIX, los responsables del London Illustrated News enviaban dibujantes a las expediciones o a los conflictos que tuvieran lugar en territorios dominados por los británicos, lo mismo que ocurría en la guerra de secesión americana. Los periódicos del momento ya publicaban ilustraciones de grandes batallas y en España, Goya ya hizo algo similar con su serie de grabados sobre  los desastres de la guerra.
Sacco no ha inventado nada que no existiera antes de la fotografía, pero su trabajo es merecedor de admiración por su método, su técnica, su visión del mundo actual y su mensaje.

La tierra de los Afar



Fotografías de Juan Carlos Tomasi

La región africana conocida como depresión de Afar se sitúa en el cuerno de África, al noreste de Etiopía entre Eritrea y Yibuti. Se trata de una zona desértica y volcánica, donde se encuentra el punto más bajo de todo el continente, el lago Assal, a 155 metros bajo el nivel del mar. 
Esta tierra inhóspita es el hogar de la tribu afar, un pueblo de pastores seminómadas, dedicado a la ganadería caprina, vacuna y a la cría de camellos. Suponen una minoría en un país, Etiopía,  con más de ochenta millones de habitantes dónde se hablan más de setenta lenguas y dialectos diferentes.

Los afar son pobres y analfabetos en su gran mayoría. Les falta el agua, carecen de asistencia médica y alimenticia, viven en una de las regiones más calurosas del Planeta a la que los visitantes comparan  con el paisaje de la luna o de Marte, también con el propio Infierno.
De religión mayoritariamente musulmana, los afar se organizan de forma tribal, siendo  la aldea de no más de cien personas el núcleo fundamental de cohesión social.
La mujeres son, como en muchos lugares de África, el principal motor de supervivencia de la tribu. Realizan la mayor parte de las tareas importantes: recogida de agua, molido del grano, elaboración de comidas, cuidado de los niños, confección de esteras de palma con las que construyen sus cabañas e incluso se encargan de la atención del ganado.
La sociedad afar es patriarcal y entre otras tradiciones aún se practica la ablación femenina y la práctica de matrimonio infantil.

En 2013, el fotógrafo Juan Carlos Tomasi viajó con MSF en una de sus campañas nutricionales y pudo captar con su cámara la difícil vida de estas gentes.

"Algunos lectores maravillosos"


La lectura. Fotos de  Baron Wolman

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un corazón que perdona y destruido, un corazón que llora". (proverbio hindú).


Concentrados en sus respectivas lecturas, los dos músicos vuelan lejos. Cazan palabras y las enristran para componer una canción. Poesía y prosa al que seguirán decenas de notas musicales, entre instrumentales y vocales. Tensión creativa, el parto: una hermosa canción (posiblemente la mejor de Harrison, en mi humilde opinión. Me resulta muy difícil elegir en este caso particular).

" Países, paisajes y paisanajes"





Paisajes en blanco y negro. Fotos de Ginebra
El paisaje y el ser  humano están condenados a entenderse. Somos, queramos o no, un elemento más del hábitat (deberíamos partir de cero).
En estas fotos que hice, traté de equilibrar el entorno natural con una actividad humana más o menos explícita. Imágenes muy diferentes a la del pequeño sirio de cuatro años que han encontrado solo, deambulando por el desierto de Siria desde no se sabe cuánto tiempo (la pobre criatura ni lo sabrá) sin agua y sin comida, expuesto a los contrastes térmicos y a la intemperie de este paisaje natural tan inhóspito incluso para un adulto.
La noticia me ha impactado, como no podía ser de otro modo. Me ha hecho pensar qué sentiría ese niño tan pequeño en la inmensidad del desierto, en la profundidad del desamparo más desolador.¡Qué abominable injusticia, joder!. Como diría Unamuno: " qué país, qué paisaje y qué paisanaje!" (lo del país vale para cualquier sitio, por cierto).

Después he pensado lo que pienso siempre ante este tipo de hechos, "de qué pasta estaremos hechos los de  mi especie para consentir y hacer cosas así".
Si lo que vemos y lo que nos rodea no somos capaces de humanizarlo y de sostenerlo de forma equilibrada, es que estamos irremediablemente perdidos y,en este desencuentro, en esta panaroia colectiva y brutal, nos estrellaremos estrepitosamente y he de decir que, en el fondo, lo tenemos merecido.

"En la dirección correcta"


Dos sementales pelean durante una competición de lucha en los festejos del año nuevo chino, el Año del  Caballo. Aldea de Miao en la provincia de Guangxi. Fotografía de Marcos Ralston.


Árbol decorado con farolillos rojos en las afueras de un templo para la celebración del Año Tradicional Chino. Beijing ( China)


Apartamentos y edificios de oficinas  en el distrito de Kowloon, Hong Kong. Fotografía de Alex Ogle.


Un hombre tailandés resulta herido durante una manifestación antigubernamental en el distrito de Lak Si en Bangkok; a su lado, una mujer espera la llegada de su marido.Fotografía de Pongmanah Tasiri.


Madina Joma de cuatro años, posa junto a su hermanito en un barrio pobre de Islamabad. Ambos son refugiados afanos. Las cifras más elevadas de refugiados en el mundo pertenecen a Afganistán. Fotografía de Muhammed Muheisen.


Dos africanos comparten una manta durante las manifestaciones de protesta por obtener asilo político en Israel. Levinski Park, Tel Aviv. Fotografía de Oliver Witkin.

Mientras el mundo fluye en un torbellino de acontecimientos, yo te espero como se esperan los primeros rayos de sol después de un largo invierno. Y en este fluir, Todo me lleva a ti: la tragedia, la risa, una noticia, un presagio, una carta, la mañana, un paisaje, la poesía, el cielo azul...

De juramentos inexorables



En Albania podemos encontrar vírgenes juramentadas o juradas que es como se conoce a esta antigua tradición que consiste, básicamente, en que una mujer adopta el papel de hombre y cabeza de familia después de haber emitido un juramento de castidad ante un tribunal de su aldea formado exclusivamente por hombres.

Las causas más comunes por las que una mujer toma esta decisión, voluntaria o no, suelen ser la huida de un matrimonio no deseado o la muerte de todos los varones de la familia y la necesidad de que alguien adopte la figura masculina con la intención de  proteger a las mujeres y niños de su clan.
Suele ser practicada en zonas agrícolas de pocos habitantes, generalmente del norte del país,aunque también se han encontrado ejemplos en otras regiones balcánicas entre eslavos del sur y gitanos.
Sobre su origen decir que tiene más de quinientos años y que podría remontarse a un código legal arcaico (Kanun) en el que se estipulaba la sumisión total de la mujer al marido como una propiedad más y la vulneración de todos los derechos femeninos, por lo que algunas mujeres habrían considerado la opción de convertirse en hombres para poder gozar de todos los privilegios. 

Es una tradición curiosa y terrible al mismo tiempo que se presta, como poco, a la reflexión. Me pregunto qué sentirán esas mujeres que cambiaron de género,algunas incluso menores de edad cuando adoptaron este compromiso tan demoledor psicológicamente, me imagino.
Quizá cambiar de indumentaria, de costumbres, renunciar a la propia naturaleza, deba conllevar una especie de tormenta emocional en la mayoría de los casos o quizá ser privada de todo en una sociedad machista es más asfixiante aún que negar la propia naturaleza o adoptar un género que no te pertenece por el simple hecho de poder vivir con un mínimo de libertades, tales como conducir, beber una cerveza o cualquier otro "privilegio" que a las mujeres les es negado en amplias regiones del planeta.

Una delgada y tenue línea


"Contacto musical". Fotos de Ginebra

Se calzó sus zapatos de tacón con plataformas y se embutió, literalmente, en un ajustado vestido negro cuatro tallas menor que la suya. Era una mujer entrada en carnes, pero no sentía ningún tipo de complejo al respecto y ese hecho, lejos de afearla, le hacía bella.
Se subió al escenario para cantar un rock and roll,tan grande como ella misma, un estilo musical acorde con su magnífica voz.

El guitarra se situó justo detrás, tan juntos que el enorme trasero de la cantante  quedaba perfectamente acoplado a la bragueta de él. Ningún espectador podía apreciar este "contacto tan estrecho" entre ambos, ni siquiera el marido de "la voz", que bailaba divertido y bebía, más divertido aún,  al son de una versión de The Allman Brothers Band.

No era sólo su amor prohibido lo que les impulsaba a tal atrevimiento, sobrepasando un peligroso límite, sino que se trataba, sobre todo, de una inexplicable sensación de vértigo, de una descarga de adrenalina, lo que les arrastraba a cruzar esa delgada y tenue línea entre lo correcto o lo contrario:"lo terrible".Era eso lo que sentían al hacerlo delante de todo el mundo,en pleno concierto, mientras interpretaban  Blue Sky  ante una multitud entregada, que no era consciente de la verdadera historia que  sucedía simultáneamente en el escenario. Otra realidad dentro de "la realidad más obvia".